domingo, 20 de diciembre de 2009

Mi tierra desconocida

Gustavo Dudamel en el Auditorio Nacional de Música, Madrid

160 días pueden resultar una eternidad o un suspiro. Mucho he recorrido y he concursado en ese tiempo que he estado ausente de este mundo digital. El traslado de mi ser durante este espacio ha sido acusador de mis fatigas personales y de mis aspiraciones. Me he trasladado entre océanos y países y he luchado con burocracias enquistadas en siglos de permanencia. Una lucha sin fin y un aprendizaje que el tiempo que recorre las manecillas de mi reloj no lo puedo acortar ni adelantar a mi voluntad.


He redescubierto que el mundo existe aún fuera de este nuevo mundo que rompe las barreras del tiempo y el vivir en diferentes tiempos de un reloj que avisa una hora y que muestra otra diferente mientras se navega en el tiempo de los duendes y de las metáforas. No sé si habré ganado en sabiduría en este tiempo de ausencia de un mundo donde aplaco mi ira al contarla y donde puedo ser yo y otro al mismo tiempo, dependiendo dónde mis letras quieran ir sin control previo de mi parte o, por el contrario, con todo el empeño de dirigirla hacia un fin ya imaginado.


Hoy asumo como mío ese fin y comienzo prudentemente al asumir un cambio no repentino ni avizorado como tal, pero si un cambio que creía era historia de novelistas y artistas que huían de sus pueblos para encontrarse con sus homónimos, pero siempre añorando la nostalgia de su terruño. No asumo todavía el destierro pues aún lo veo lejano, sino asumo más bien un sentido de permanencia, a pesar que el ir y venir a tierras lejanas y desconocidas es todavía mi horizonte llegado abruptamente hace apenas unos meses.


Por ahora me aferro a una tierra nueva que desconozco en su profundidad, al igual que la tierra que dejé es tan desconocida por mi, a pesar que vengo de sus entrañas. Es ese extrañamiento de la distancia de no pertenecer más de la tierra que dejaste y tampoco ser parte de la tierra que te da cobijo. Caigo en círculos de gente alejada de sus patrias. Unos que ya olvidaron lo que dejaron y otros que romantizan lo dejado y viven el placer del engaño feliz. Y en esta tierra descubro lo bueno de mi país y de nuevos amigos que nos desprendieron exhaustivamente del sentido de pertenencia. Y mientras vivo la alegría de lo incógnito de lo nuevo y vivo también la melancolía de mi alejada tierra sumida en el engaño de lo irreal.

2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

un dia hace algun tiempo me tropeze con usted por casulidad, un dia en que queria conectarme con alguien o algo diferente o desconocido, y desde ese momento lo he seguido, algunas veces he querido hacer algun comentario, pero no queria perder la magia de sus escritos, es como un libro de cuentos y fantasias, de suenos y realidades, de verdades y mentiras, como quiera que sea es interesante esa novela suya por capitulos. feliz navidad donde quiera que se encuentre

24/12/09 01:21  
Blogger Alejandro López de Haro said...

¡Qué bellos pensamientos encierran tus palabras! Te estoy muy agradecido. Igualmente te deseo una muy Feliz Navidad.
Alejandro

26/12/09 00:50  

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