lunes, 18 de mayo de 2009
miércoles, 13 de mayo de 2009
viernes, 20 de febrero de 2009
martes, 27 de enero de 2009
Mi amor ruso

My Russian Love
Rusia se me evoca como imagen en los fotogramas del film Dr. Zhivago. Recuerdo la emoción que sentí cuando vi por primera vez (y que no se me evade todavía al verlo nuevamente) los bellos y suntuosos personajes con sus exquisitos abrigos de piel y la felicidad del amor y de las hermosas riqueza de sus palacios. El inconsolable frío con su singular belleza predecía la caída de un corrupto sistema monárquico y el desquiciamiento de una sociedad opulenta y privilegiada que pululaba alrededor del poder monárquico totalitarista. Para imponerse otro tan desgarrador y opresor que sumergió a una Rusia imperialista en una sociedad aún más perversa. Inclusive el amor sufriría los rigores del dogma de la Revolución Bolchevique.
Mi primer encuentro con Rusia fue con Dostoievski y su novela Los Hermanos Karamazov y la imponente lectura de sus complejos personajes y cuya vida de éstos reflejan los conflictos morales y espirituales que aún hoy permanecen en nosotros. Recuerdo la agotadora lectura de sus casi novecientas páginas. Para no perderme en la sempiterna numeración de sus personajes acoté en las últimas páginas del libro los nombres de los personajes y la relación entre ellos. Inclusive escribí cómo si fuese un breve tratado de cada uno de los principales y secundarios personajes. Para entonces, cómo ahora, la lectura de esta novela me introdujo a la complejidad de la literatura rusa, reflejo de una sociedad que estaba al borde del abismo existencial.
En el tiempo hube de breves encuentros con la literatura rusa al leer Un día en la vida de Iván Denisovich y Archipiélago Gulag de Aleksandr Solzhenitsyn en plena Guerra Fría de los años setenta, que sirvió como apropiada propaganda política para desfrenar el sentimiento anticomunista y antisocialista de la época, en vez de atacar solamente al ineficaz sistema comunista dictatorial y criminal de la Unión Soviética así como el de Cuba y de la China. Y el imperio capitalista en nombre de estas políticas atacó con todas sus fuerzas militares al noble pueblo nacionalista de Vietnam. Esta conjetura trajo consigo la ceguera de no ver las bondades del socialismo en todas sus vertientes -socialdemocracia, democracia cristiana, partidos laborista, partidos verdes, entre otras inclinaciones- y en consecuencia se impuso un sistema económico neoliberal que ha llevado a los países de Occidente al despeñadero social y económico.
Durante esos mismos años descubrí casualmente la filmografía de Andrei Tarkovsky con su exuberante fotografía y su indiscutible drama que lleva a su cinematografía a estar más cerca de la literatura y de la poesía que del cine. En La infancia de Iván vemos paisajes de abedules que flotan mágicamente frente a la cámara mientras la cortejada Mariíta corre por los bosques de un campo de batalla que de lejos se escucha el fuego de metralletas entre soldados de la Alemania nazi y el ejercito soviético. La singular belleza del paisaje se nos muestra en su totalidad con las tersas astillas de blancos y oscuros troncos que llevan todavía sus ramas desnudas y desfiguradas por temibles fuegos de artillerías. Extrañamente tal situación de lo peor del hombre, la guerra, Tarkovsky nos presenta un filme que no se festeja el patriotismo sino nos presenta la maldad y el horror de la guerra en contraste con la perfección de la naturaleza.
Sin saber aún que mis desvaríos de juventud me llevarían a acercarme a una siempre Rusia desconocida, pues mi afán en ella era en lo político y en el arte fotográfico y en el dramatismo íntimo de contar historias mediante la cinematografía de Tarkorvski y la literatura de Dostoievski y el relato de Pasternak plasmado en la pantalla del cine. Siempre hube el interés de visitarla pero jamás una oportunidad se me presentó. El espejo, filme intimista de Tarkovski, es una obra de un simbolismo poético que conjuga el pasado con el presente en un juego surrealista donde el espejo refleja al otro como el otro se es visto por quien se refleja. Y mientras este juego de reflejos en pleno frío invernal con paisajes cubiertos de una pura nieve, se me apareció repentinamente (al igual que en El espejo) y no fugaz, una blanquísima pelirroja, reflejo de mi encuentro con una novelada Rusia que no he departido de ella después de más de treinta años de torbellinos nevadas.
Etiquetas: Naturaleza
lunes, 19 de enero de 2009
miércoles, 14 de enero de 2009
lunes, 17 de noviembre de 2008
miércoles, 12 de noviembre de 2008
lunes, 3 de noviembre de 2008
Hoy el mundo es otro
In Another World
Hoy me despido de mi larga y extensa estadía en un lugar donde regreso años tras años. Ahora me acomodo a recibir el otoño y el invierno dejando atrás el mar, la arena, el sol, las extensas y copiosas lluvias huracanadas. Mas lo más importante que dejo es a mi recién nacida nieta con quien he pasado sus primeros tres meses de vida. Quería expresar mi dolor de dejar en la otra ribera del océano a mi recobrada juventud mental. Regresar a mis recuerdos de padre y volver a vivir la intensidad del amor filial es una oportunidad singular.
Ahora me encuentro a más de siete mil kilómetros entre este último verano lleno de alegría y de pesadumbre. La alegría de una nueva vida que colma mi corazón y el padecimiento del derrumbamiento de un sistema económico. Esa es mi esperanza y mi malestar. El mundo es así: incontrolable. Estamos en la cresta del cambio hacia un futuro impredecible y de consecuencias pertinentes a todos sin excepción. El mundo del sistema del capitalismo salvaje se deshace minuto a minuto y el ocaso de este sistema no avecina todavía cuál es su reemplazo. La tragedia del sentimiento de deriva nos empaña nuestra visión y nuestro sosiego.
Para mí ha llegado la hora de la introspección y sin dudas a contemplar una vida menos acaramelada y de más calor humano. Me arroparé en la sencillez de los libros, de la plática de menudencias y de los rigores del arte y de la política (en su más amplio espectro), del teatro y el cine, y de la honradez de la amistad. Estos valores perdidos por muchos durante estos años de lujuria de la avaricia propiciada por la ideología neoconservadora enmudecieron la sabiduría humana por las artes y la poesía. El arte se había convertido en un commodity (en donde el valor de la pieza es lo esencial) y las relaciones humanas tenían el interés del reluciente oro y la poesía era para tontos.
Ahora me siento liberado (espero el mundo también) de esta espeluznante ideología fascistizante que ha llevado al mundo al borde del precipicio. Mañana habrá tregua a este mundo y quizás allí emerja un rayo de esperanza que sustituya a esta barbarie de ideología por una donde el interés colectivo esté por encima del interés de los pocos.
Etiquetas: Crisis, Naturaleza
lunes, 13 de octubre de 2008
viernes, 10 de octubre de 2008
viernes, 26 de septiembre de 2008
El fin del imperio y mi descubrimiento de Thoreau

The End of the Empire and My Discovery of Thoreau
Ayer y anteayer han sido días y noches de turbulencias políticas y financieras, y al final de la noche, o más bien en la madrugada de hoy, es el momento del cotejo de lo ocurrido. Finalmente el país más poderoso del mundo con poderosos barcos de guerra que circundan las aguas de mares y océanos y de veloces y ágiles aviones de combate que vuelan por los extensos cielos a su libre albedrío, y que con cañones y bombas invaden países para blandir su poder, y que con palabras descalifican a quienes no acatan sus dictados, comenzó a fraccionarse y a desarmarse. Ayer noche su pueblo por primera vez empieza a descubrir la realidad de la fragilidad de su sistema económico y de la corrupción de su gobierno. Quizás no vislumbren el inexorable declinar de su país. Pero es difícil no pensar que se ha emprendido el lento y pausado declive de Estados Unidos como potencia militar y económica, así como la perdida definitiva de su potencia moral de este todavía fastuoso país.
En este torbellino de imprecisiones y de inseguridad ¿qué nos queda a la vasta e incontable mayoría de seres que no somos sino una ínfima estadística en los libros de gobiernos y de corporaciones? Nos queda la frustración del vacío de la incertidumbre. La impotencia de ser nada. Son estos momentos de humildad que mi introspección me lleva a refugiarme en lo bello: en la naturaleza. Aún así desvarío mi pensamiento para pensar en la violenta agresión que ejercen sobre el mundo estos hombres de ideología y de religiosidad dogmática y que consecuentemente han llevado a este incontenible país por el sendero de la autodestrucción. Éstos mismos hombres también se empeñan en negar que el cambio climático que recalienta la tierra sea producto del efecto invernadero que desertiza la tierra y a vitorear por el desguase de la plataforma marítima y ártica. Todo sea por unos centavos más de beneficio proveniente del violento petróleo.
Ayer estaba (y hoy también estoy) lo suficientemente agotado emocionalmente que intenté huir del imparable recorrido de los segundos y minutos de las horas en busca del sosiego, paseándome por inolvidables manglares y de transparentes bosques de ciénagas de las aguas que conviven conmigo en el crepúsculo de la mañana. El refugio que encuentro en esta naturaleza y en el silente ruido de la soledad, me invoca un mundo de tersas emociones y de perdidos delirios. Decidí (aunque sea por escasas horas), al igual que Thoreau en su Walden Pond, que mis sueños yacen en la simplicidad de la vida en naturaleza. Recuerdo un pasaje (una lucha entre una hormiga roja y una hormiga negra) en su libro Walden, que es reminiscencia al insolente espectáculo ofrecido estos últimos días por el gobierno estadounidense, al infundir nuevamente temor en la población, para imponer al congreso de su país una inmediata aprobación de un excesivo rescate económico para sus camaradas de Wall Street, a expensas de la población, y que con ello se busca además la victoria de su desfasado candidato: “I never learned which party was victorious, nor the cause of the war; but I felt for the rest of that day as if I had my feelings excited and harrowed by witnessing the struggle, the ferocity and carnage, of a human battle before my door.”
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lunes, 22 de septiembre de 2008
Ópera en la bahía
Virginia Key Beach, Florida"I always think of nature as a great spectacle, somewhat resembling the opera." Bernard le Bovier de Fontenelle, 1686
Opera in the Bay
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viernes, 19 de septiembre de 2008
La seducción del océano (parte II)
Océano Atlántico, Florida"Illusions are important. What you foresee or what you remember can be as important as what really happens." Javier Marías en una entrevista en inglés para The Paris Review.
The Seduction
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miércoles, 17 de septiembre de 2008
La seducción del océano
Virginia Key Beach, Florida"Pues ahí estaba el mar, y del otro lado del mar estaba el mundo"
Gabriel García Márquez
Gabriel García Márquez
The Seduction
Mi vida ha cambiado. Ahora me balanceo entre dos mares. Intentaré en mantener el funambulismo equilibrio entre el vasto e insolente mar que me separa de España, y el inquieto surcado mar de Colón. Todas las mañanas me asomo por el balcón de mi alentador apartamento y observo desde muy de cerca el intenso azul del seductor mar de fuerte vientos y de suaves brisas y de un acaramelado olor de almendrón. Disfruto diariamente de una sincera tranquilidad sentado en un chinchorro que me recuerda al del Libertador del “El general y su laberinto” de García Márquez, cual pende placidamente de las paredes del balcón. Allí tomo diariamente mi pequeño desayuno que con el olor del café recién colado recobro mis escondidos recuerdos cubanos. Cuba no está más allá del vuelo de los pájaros y el cubanismo está presente a lo largo del condado y de sus resplandecientes arenas blancas de sus playas y en el extensivo horizonte de caleidoscopios rascacielos que deslumbra mi vista.
Mi abuelo Andrés salió de Cuba a principios del siglo XX en busca de riqueza y de paz y encontró un perecedero amor en la selva del Orinoco. Había vivido la guerra de la independencia y la soez guerra de intervención imperialista estadounidense. Cuba se desprendía entonces de España en busca de una inalcanzable independencia y caía bajo el abrazo del sutil imperialismo norteamericano. Francisco, su padre, gobernador civil de Pinar del Río y luego Secretario civil de la Habana, huyó a España –su país-, pues no era patriota independentista. Se había opuesto a la independencia y había sido un ferviente opositor a la intervención estadounidense en la Guerra de Cuba. Creía en una Cuba de España y no en una falsa independencia. Su hijo, mi abuelo, con su peculiar cadencia cubana y de un delicado acento canario rozando el andaluz, se acomodaba como español -dejando atrás la Andalucía de su padre- en la Venezuela atrasada de José Vicente Gómez. Tristemente reporto no encontró la felicidad que buscaba. Ni aún en su muerte.
Ahora me encuentro con mi vista fija hacia el infinito mar y sintiendo el empacho del calor floridano que con sus melódicas lluvias estacionarias intentaban mitigar el fuerte sopor veraniego. El delicado constante paso del tiempo me había otorgado la sensibilidad de percibir los sueños tropicales de mi abuelo (su navegación por las turbulentas aguas del delta del Orinoco y por el huracanado mar Caribe y el violento Atlántico) y de sentir el extraño sentimiento de estar en la tierra que mi bisabuelo Francisco combatió. Llegué a mediados de junio y me he paseado por doquier en esta tierra cubana por adopción. Ver sus multicolores calles y sus anuncios en un castellano asentado en el cubanismo es sentir una Cuba fuera de Cuba. Por dondequiera la banderas de Cuba y estadounidense se compaginan una a la otra como si la sola estrella cubana se fusionara con las crecientes estrellas estadounidenses. Solo bastó escasos sesenta años para que los cubanos abrazarán al enemigo y rindieran su patriotismo. Mi abuelo fue uno de ellos. Murió en Puerto Rico: Estado Libre Asociado y con gente sin nacionalidad propia. Su certificado de defunción leía: español de origen y de nacionalidad estadounidense.
Regreso de mis divagaciones y me enfrento a mi real sueño, al que tengo enfrente de mis ojos: al mar, al perpetuo océano. Asumo con entereza mi atracción por las sedosas arenas del Atlántico que se bañan con las aguas de este océano que converge con las policromas aguas de Cuba. Salgo a caminar sigilosamente un lunes por la extensa y solitaria costa de cremosas arenas que se bañan con estas aguas que mantiene vivos los dilatados recuerdos de las mentiras gloriosas de un entonces naciente imperialismo y de los seductores sueños de una ahora carcomida revolución que prometió la eludida independencia, y no se la dio. Y mientras me dejo encantar con los inverosímiles matices de un seductor océano.
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lunes, 15 de septiembre de 2008
miércoles, 10 de septiembre de 2008
Ike y Josefina
Ike and Josephine
Ayer me había enterado de la desaparición de Josefina en el infinito de las Antillas. Su evaporación ocurrió sutilmente durante mi despertar en la madrugada. A pesar de ello constaté que el lindo Castillo de Malmaison, refugio de la autentica Josefina, seguía persistente en mi memoria. En mi última lejana visita me paseé por su Orangerie (no puedo evitar usar este bello nombre francés que en español significa invernadero) imaginándome sus siembras de piñas y de guayabas, de sus flores de calas y bijao y del hermoso Mbocayá , en el frío del norte parisino. No podía figurarme a Josefina, amante de la hermosura del Caribe, arrasando con la fauna y con las vidas de los tranquilos pueblos antillanos. Su furtiva evaporación fue entonces un deleite esperanzador. Sin embargo un poderoso huracán la precedía: Ike que con sus intensos vientos destrozaba con azote a las islas de las Bahamas y a la ya castigada isla de Cuba. Su desgarrador efecto se sintió placidamente y sin daño alguno bastante más al norte que lo esperado: hasta la bahía de Vizcaya. Justamente en ese sitio del océano Atlántico, que es más caribeño que Atlántico, y que sufrió de lejos los embates del viento y de la lluvia con el coletazo de este inesperado Ike, ha sido hasta donde me dirigí, para fotografiar las aguas bravas de este huracanado mar; que apenas unos días antes la tormenta Hanna había dejado muerte y desolación en la abatida Haití.
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