domingo, 10 de enero de 2010

Lago Okeechobee

Lake Okeechobee

Finalmente y sin puntualidad a que referirme llegué a la orilla sur del segundo lago más grande de los Estados Unidos, el lago Okeechobee. Es un mar de agua dulce y de un vasto horizonte que se percibe la redondez de la tierra y su soledad. No hay casi navegación y el sentimiento de navegar sus aguas es del explorador que se aventura en un inexplorado mundo desconocido. El norte, cual no llegué, cuenta la historia, está dominado por la caña de azúcar y el ganado lechero preponderadamente. Y el sur busca su vida viendo al norte.


Se ha fabricado una marina que languidece sin apenas barcos. El lago busca colmar sus aguas con embarcaciones que prefieren la libertad del océano. Pero por ahora solo ha llegado las inevitables tristes embarcaciones de autocaravanas de una sociedad que consume energía viciosamente sin amor al ambiente y contaminando visualmente el panorama de la naturaleza con su fealdad.



Me senté a percibir desde esta orilla el significado del esfuerzo humano en impedir el fallecimiento de un pueblo. Se construyó esta marina donde sus edificios y muelles no han encontrado uso todavía. Solamente a cien metros de ella se ve el pasado glorioso de este antaño pueblo. Su Burguer King, el KFC, su bomba de gasolina, restaurantes y los concesionarios Ford y GM solo son rótulos que cuelgan como fantasmas. Sus escaparates están sellados como ataúdes que momifican su pasado Y mientras el 33% de su desempleada población (que algunos estiman en un 60%) espera lo inevitable. ¿Me pregunto si Pahokee es el delicado reflejo de este país?

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miércoles, 6 de enero de 2010

Kennedy

US 441 North (hacia Okeechobee)

En vía hacia Pahokee puder ver pueblitos y a gente sin vida y a cientos de viviendas públicas como las que se ven al fondo de esta fotografía. También vi a un abasto que aparentemente cerró quién sabe hace cuántos años ya. ¿Es que murió el sueño de justicia social de Kennedy con su muerte como murió este abasto?

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martes, 5 de enero de 2010

El injusto castigo

A 5 km del lago Okeechobbe

Muy adentro del Estado de la Florida se percibe la pobreza en un país donde la riqueza se queda atorada en un pequeño grupo. En los alrededores del lago Okeechobee específicamente me encontré con una población negra que vive en los márgenes de la pobreza crítica. Habitan en casas proveídas por el gobierno y sus centros comerciales o han cerrado o están derruidos por la negligencia del tiempo. Sus industrias son hacedoras de nubes y la agricultura ya no da sustento a la población. El ganado y su leche se retrae por prudencia dejando a una población activa en la periferia. Así injustamente se paga los excesos de la codicia de otros.

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lunes, 28 de diciembre de 2009

Fin de década

En los alrededores de Lake Okeechobee

"El sombrero (Mad Hatter), símbolo del perfecto egoísta...dispone de una propiedad sobre la que no tiene derecho." Nuevo elogio de la locura de Alberto Manguel

Estamos a escasos días de terminar la primera década del Siglo XXI y se nos presenta cómo diez años de vértigo y de descompostura social y política. El delicado Imperio estadounidense se decantó a principio de la década por elegir a la presidencia a un hombre que representaba lo más primitivo de la aberración humana, el político que se cree escogido por Dios y que con su cruzada del bien y del mal llevó a su país por el tobogán de la descomposición moral. Creó guerras por su propio deseo y dividió al mundo. Llevó a su país (y a su aliado inglés) a la quiebra económica y a la mayor desigualdad entre los que abundan la riqueza y los que reciben las dádivas de estos como gestos solidarios para exculpar sus avaricias. Su armada recorre los siete mares y sus ejercito y aviación se encargan de castigar con la fuerza de las balas a quienes osan de no compartir su visión y desmesuradas ambiciones.

Termina pronto una década y toca sigilosamente compartir espacio con otros que tocan a la puerta del Imperio exigiéndole entrada a cuenta de que son ellos quienes ahora financian su sueño de grandeza. El Imperio se socava y todavía no cede a compartir la mesa de las delicias. La zaranda del mundo gira torpemente y, los excesos de avaricia que hicieron tambalear los cimientos de una ideología, se aferra todavía a seguir depredando los recursos de todos para el beneficio de unos cuantos. Se entrega ingentes cantidades de dinero para salvaguardar la cultura del exceso y de la riqueza mientras a los desposeídos se les embarga su futuro y se les niega techo propio.

Amanecimos este último año de la década con la esperanza de un nuevo líder del Imperio. El estadounidense y el mundo se colgó de los sueños de un hombre que habla de virtudes reales y de la necesidad de hacer un mundo más equitativo. Hablaba de paz e incluso aceptó el premio de tal pasión humana. Se le otorga todavía el beneficio de la duda a pesar que ha fomentado desde su gobierno golpes de Estado, trastocando con ellos el sueño de la mayoría de un pueblo que vive en la miseria, para mantener el status quo de la riqueza que ostenta unos pocos. Llega a acuerdos militares para el uso de extensas bases en un continente sudamericano que estaba libre de tropas foráneas con la sempiterna y abusiva dialéctica de la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico. Cuando el objeto final tiene la evidencia de mantener en el poder a un hombre que cambia a su voluntad la constitución de su país para preservarse en el poder y para mantener a una irreverente oligarquía que ha expulsado, a causas de sus políticas, a casi el veinte por ciento de la población del país.

El nuevo premio Nóbel de la paz, hacedor de sueños y de esperanzas, se colgó su medalla y discurrió sobre qué es la paz y cómo la paz se preserva por la guerra. Terminó su discurso y envió a más de 30,000 tropas adicionales a guerrear una guerra sin sentido y sin fin propio. Sus asesores son los mismos del anterior iluminado presidente. Utilizan el mismo discurso de supremacía para mantener un orden salido de unas entrañas de un pasado glorioso y benevolente. Mas ahora el mundo desconoce este discurso y ven más allá del tamiz de la mentira. Saben que ahora guerrean para imponer una victoria inalcanzable en un país donde la miseria y la corrupción son las gesta del día. Buscan saborear una victoria que les eludirá. Mas ellos miden la victoria de acuerdo al tamaño de su hucha personal.

Llegamos al final de los primeros diez años de un nuevo siglo tal y como lo comenzamos. Nada aparentemente ha cambiado. No solo existe más miseria humana sino que todavía los pocos atesoran cada vez más la riqueza sin compartirla. Y esto lo han hecho a despensa de la misma tierra. La contaminación ambiental y sus consecuencias las perciben la humanidad y no quienes las contaminan en su totalidad. El tratado de Kyoto feneció a su nacimiento por el engaño de los contaminadores tal y como fue la Cumbre de Copenhague este mes de diciembre. China y Estados Unidos, los dos mayores contaminadores mundiales, dieron al trasto con las aspiraciones del mundo a tener un mundo ecológicamente viable. Prevaleció los intereses egoístas sobre los sanos intereses de los demás. Así es la historia de principios de siglo. Así es la historia de todos los siglos.

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martes, 14 de abril de 2009

Se alquila (La crisis del arte)

Salamanca, España

For Rent (Art Crisis)

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jueves, 2 de abril de 2009

Limpieza de primavera

HSBC Bank, Embajada de Islandia, París

Spring Cleaning

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martes, 31 de marzo de 2009

Rompiendo la alcancía

Banque de France, Cognac

Breaking the Money-Box

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jueves, 19 de marzo de 2009

La oligarquía y la crisis financiera

Citibank Building, Ginebra, Suiza

"The (oligarchic) Rulers, who are in power because they have amassed so much wealth, do not want to prohibit by law the extravagance of the young, and stop them from wasting their money and ruining themselves. Their intention is to make loans to such imprudent people or by buying up their property to hope to increase their own wealth and influence...The moneymakers continue to inject the toxic sting of their loans wherever they can, and to ask for high rate of interest, with the result that the city becomes full of lazy drones and paupers." Sócrates (470 a.C. - 399 a.C.)

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viernes, 13 de marzo de 2009

Octubre de 2008: finalmente el comienzo del Siglo XXI

Tumba de Borges, Le cimitière des Rois, Ginebra

October 2008: The Beginning of the 21st Century


Finalmente y luego de más de mil y tantos kilómetros estaba por llegar a la tumba de quien por años había sido (y lo sigue siendo) mi eterno compañero de letras. A quien leo durante mis descansos matinales y a quien leo para disipar el oscurantismo de la mala escritura. Quien con su erudición me permite leer en verso y en prosa. Quien con sus escritos metafísicos aborda el tema de la eternidad y del yo. Quien con sus ensayos sobre el tiempo y la realidad como ficción o realidad se desborda de sus letras.

Era un hombre nacido en un siglo anterior a su tiempo y que denegaba de su fecha de nacimiento para situarla en el siglo que comenzaba. A pesar que sus lecturas eran de hombres del siglo de su nacimiento no por ello le impendía ser un hombre del nuevo siglo. Leía con especial interés los clásicos de la literatura. Conocía a la perfección la filosofía platónica y de Schopenhauer, de Bertrand Russel y de la Enéadas de Plotino, leía a escritores profundamente desconocidos en el tiempo como Lucilio Vanini o esotéricos como Thomas Browne, y relataba de memoria Las mil y una noches. Goethe, Nietzsche, San agustín, Chesteron, Shaw, Stevenson y Groussac eran alguno de los autores que fatigaban su mente en horas nocturnas y matinales. Era un hombre inconvencional y profundamente tímido en sus relaciones con mujeres y fue quizás el mejor y más lúcido escritor del siglo XX que dominaba singularmente con sutil perfección la metáfora.

Es terriblemente difícil de ser un hombre del siglo cuando la referencia es el siglo pasado. Haber nacido en 1899 y formarse intelectualmente con escritores del siglo pasado es desventajoso para gestionarse en el presente. Esto lo sabía Jorge Luis Borges y por ello supo que conocer a plenitud los autores clásicos y del pasado y relacionarse con el presente íntimamente era imperiosamente necesario para enfrentar infatigablemente el nuevo siglo XX. Me pregunto cuándo supo Borges que el Siglo XX había llegado dejando atrás el siglo anterior. Su estadía en Suiza en 1914 en plena guerra debería haberle anunciado que el Siglo XX había llegado y que los gestores de esta guerra estaban anclados en el pasado siglo. Había tomado 14 años para que el nuevo siglo entrara triunfal y trágicamente en el mundo de todos. Con la mortuoria guerra de inocentes guerreros que pensaban que sería una guerra de corta duración era símbolo de una gente perdida en el nuevo tiempo. Desconocían con certeza el significado de un nuevo siglo. Seguían arrodillados en un tiempo pasado. Algunos como Karl Kraus entendía el presente al escribir: “La nueva guerra no es solo una entre Estados, sino ante todo entre el poder nuevo y el viejo.” Es decir, el presente era caduco, y daba paso a una nueva realidad.

Casi cien años después llegamos nuevamente a la misma disyuntiva. El sendero que la humanidad había dejado atrás nos regresa con virulencia. El siglo XXI que creíamos había comenzado en el 2000 fue una ilusión. El siglo comenzó este pasado octubre de 2008 al descubrirse ante todos la inmundicia y la avaricia ladronesca de banqueros y gestores de bolsa compaginados entre sí con el estamento político y militar de la mayor potencia del mundo, para saquear al mundo. Amanecimos en octubre todavía con una guerra criminal de secuestros y de torturas y con los derechos humanos saboteados y con un Oriente Medio en llamas por la codicia de un mordaz imperio. Y las esperanzas de un nuevo líder que enrumbe al mundo por el transito de la honradez de pensamiento parece esfumarse con el paso de los días. El sistema financiero y político está fracturado y nada parece levantar al enfermo. La pocilga de los neoconservadores insisten con su poder fáctico en colocar barreras para el cambio en el exigente nuevo siglo. Estos muertos en vida insisten en una solución del Siglo XX cuando se requiere una solución del Siglo XXI. Están dispuesto a hacer cenizas el mismo sistema que defienden dogmáticamente e impiden que florezca un esperado nuevo mundo equitativo y amable. Borges lo sabía. Por eso insistió en morir y descansar el eterno sueño en una nación donde la prudencia y la honorabilidad del calvinismo y la adecuación moral a los nuevos tiempos es pauta del diario vivir.

Finalmente entonces irrumpió vertiginosamente y sin detenerse ante nosotros el Siglo XXI. El siglo que equivocadamente habíamos pensado había comenzado hace ya ocho años. Nuestra ceguera a obviar lo obvio y nuestro conservadurismo de evitar cambios que afecten nuestro sentimientos de complacencia nos impedía observar el derrumbe de nuestra sociedad. Sus actuales gestores están anclados en el siglo pasado con soluciones que niegan la esencia misma de la crisis: el resquebrajamiento de la moral y de la ética. El Siglo XX comenzó con la Primera Guerra Mundial y ese pasado siglo conoció la alegría de los años veinte y la revolución de los pobres y la ruina de los años treinta y un genocidio europeo durante la Segunda Guerra Mundial, así como el genocidio de europeos a africanos y de africanos a africanos. La nueva tecnología informática y atómica revolucionó los grandes cambios tecnológicos haciendo las guerras financieras o reales más mortíferas capaces de matar a cientos de miles de miles de personas con la eficiencia de un simple botón que expulsa a control remoto exterminadoras bombas similares a las caídas sobre Hiroshima y Nagasaki en cuestión de minutos. Es de una eficiencia aterradoramente devastadora. Donde no existe remordimiento de conciencia pues se mata y se destruye a pueblos enteros por la virtualidad de las pantallas de ordenadores.

El siglo se cerró con la quiebra del sistema democrático y del capitalismo después del pírrico triunfo de éstas sobre el totalitarismo comunista. Dos sistema antagonistas enterrados en el mismo siglo y por la misma causa: la corrupción de los valores humanos. Una fue la revolución de los pobres y la otra la revolución de los ricos. Ambos fracasaron en dar felicidad, riqueza y honestidad al mundo. ¿Será el siglo XXI la revolución de la clase media, la que violente el cambio político e imponga un nuevo orden social y económico?

Este nuevo siglo arrancó nueve años después de su comienzo oficial y se nos perfila aparentemente igual que el pasado, aunque hay un rayo de luz esperanzador en la naciente conquista del espacio sideral por el hombre.

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martes, 10 de febrero de 2009

El plan de Geithner


Geithner's Plan

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jueves, 1 de enero de 2009

Deseos para el 2009

Porto, Portugal

My Wishes for 2009

Mi esperanza yace que el 2009 el mundo no sea un edificio derruido similar al que nos dejó el año 2008 por manos de corruptos crupieres políticos y tahúres financieros que jugaron con el ahorro de millones de trabajadores honestos para enriquecer aún más la avaricia de sus ya poblados bolsillos. Y que no contento con esto, las arcas del Estado fueron llamadas para colmar sus codicias, salvándolos de la ruina con el pretexto de salvaguardar el sistema para el bien de todos, y que la verdad es que el sistema solo ha sido beneficioso para unos cuantos agraciados.

Y el 2009 amanece aparentemente igual que el 2008. La guerra de Irak en pleno apogeo e invadida por agresores imperialistas que codician la riqueza de su petróleo. Afganistán olvidada y en la mira de las potencias occidentales. El Oriente Próximo asediado entre ellos mismos en una carnicería sin piedad; y que la potencia militar mundial hegemónica por excelencia incita a su aliado en esa conlictiva región a perpetuar un desalmado apartheid en pleno siglo XXI. En Siria, Egipto y Arabia Saudita prosigue las dinastías que ejercen un férreo control sobre las limitadas libertades de sus ciudadanos. El terrorismo islámico asedia con virulencia a la India y Pakistán y ETA estalla bombas sin compasión en España. Irán es acosado por extremistas religiosos y Occidente busca exculpar sus pecados sobre este país de cultura milenaria. Cuba sigue sumergida en la dialéctica de una ideología desfasada en el tiempo y con ello los cubanos sufren el rigor de la carencia de los suministros básicos y de la libertad individual. Robert Mugabe con 28 años de poder absoluto en Zimbabwe arruina a su país con su corrupta gestión que tiene a ese país sumergido en una inflación anual del 11 millones por ciento (algunos hablan de miles de millones). Piratas somalíes ponen en jaque la libertad de los mares. El ineficaz y grosero presidente venezolano aterroriza a su país ejerciendo un poder autocrático para cambiar la constitución a su imagen y semejanza para perpetuarse en el poder. Las FARC y los Paramilitares pretenden seguir fustigando con su guerra terrorista al noble país de Colombia. El presidente estadounidense deja prontamente la presidencia con la arrogancia del sinvergüenza que no se arrepienta de haber sumido al mundo en una debacle financiera y económica y de haber legalizado la tortura y cercenado los derechos civiles en su país país y de llevar el deshonroso estigma de criminal de guerra.

Vuelvo a mis sufridos recuerdos del año 2008 e imploro a dioses y demiurgos, a chamanes, espiritistas y santeros, y al mismo Dios, que se apiade de la tierra y nos esclarezca nuestros pensamientos y nos otorgue la gracia de vivir en paz y en la cultura de la honestidad. Esos son mis deseos para el año 2009.

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jueves, 4 de diciembre de 2008

1929 – 2008

Calle de Lagasca, Madrid


"La historia y las sociedades no gatean: avanzan a saltos" Nassim Taleb, El cisne negro.

No hace poco las noticias de la severidad del ajuste a la riqueza parecía cosas de los ricos. Lo que caía eran las bolsas financieras –y siguen en caída libre a pesar de saltos engañosos- y la prensa escribía de burbujas inmobiliarias. El vulgo se ajustaba a pagar más por sus hipotecas y se creía que el ajuste se sentiría en una caída moderada de los precios de inmuebles. A pesar del ejemplo que se daba al otro lado del océano –donde los precios eran de vértigo bajista- se anotaban que la crisis no sería mayor que los de allá. Apostaban a que Europa y la misma España eran diferentes.

Era imposible creer que la riqueza fácil podría disiparse cómo los vientos del Caribe, pues se creía, que esta riqueza provenía del trabajo creativo únicamente y no de la especulación y de las dadivas de otros países de la Unión Europea que financiaban el crecimiento artificial de la economía española. (Al igual que en EE. UU. se financian de los fondos soberanos.) Se importaron gentes para el trabajo deficitario que los españoles consideraban indignos de ejercer. Ingentes españoles escalaron posiciones sin la debida formación. La súbita riqueza les hizo menospreciar su verdadera posición económica y creyeron que con sus tarjetas de créditos, hipotecas, letras del coche eran ahora más ricos y que sus irreales sueldos serían de por vida.

Ha llegado la hora que la ilusión toque lo real. El desempleo toca a todos por igual y quizás con mas dureza al español; pues los inmigrantes están dispuesto a migrar en busca de trabajo y el español se bate contra la injusticia del ciclo económico. Perseveran en ajustar las cuentas con la inmigración ofreciéndoles pasajes y dinero para que salgan de España sin pasaje de regreso. En algo hay una verdad: los inmigrantes fueron responsables del auge y de la caída del sector de la construcción y del servicio y del mantenimiento de la agricultura: pues han sido ellos los que construyeron las viviendas de los españoles y turistas y, ellos han sido también, los que recolectan las uvas del vino español y las naranjas y melocotones del campo, y son los que friegan los platos sucios, las mesas, pisos y váter de hoteles y restaurantes. Y son ellos ahora los primeros en perder su salario. (O así se cree.)

No solo mi querida España camina estos delicados poblados senderos sino Italia con más dureza había emprendido una torcida senda al expulsar a ciudadanos europeos porque no les gustaba el color de su piel. Luego debieron repensar sus hechos al ver que sus ancianos se quedaban sin el debido cuido y sus viviendas no recibían el favor de la limpieza y de la cocina diaria. Francia se había embarcado en lo mismo al llamar chusma a sus propios ciudadanos por el hecho de ser musulmanes. Y París y Francia se incendió por semanas.

El espejismo de la vida fácil en Europa y EE UU se evapora y ahora los cambios de dirección deberán apuntar hacia una sociedad más justa a largo plazo. Mientras estos cambios implacablemente se nos revela veremos todavía escaparates vacíos y escaparates llenos uno al lado del otro. La reminiscencia de ambos escaparates han sido vertiginosamente impecable. Uno es la soledad de la perdida y la otra el escapismo de la realidad. Ambos son necesarios.

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martes, 25 de noviembre de 2008

El árbol caído

Fundación Lázaro Galdiano

The Fallen Tree

Entre este tiempo de ausencia sin explicación he intentado en poner en orden las horripilantes memorias de estos dos últimos meses de la crisis financiera y económica que arropa a todos por desigual. El mundo se encuentra en un estado de influjos de la impotencia y de la corrupción de gobiernos y de banqueros. No he sabido todavía vislumbrar hacia dónde nos lleva este marasmo incontrolado de protección a la empresa privada con el dinero de todos mientras quienes aportan el dinero no reciben beneficio alguno directo. Los presidentes y ejecutivos de los bancos y compañías de seguro intervenidos por el Estado siguen recibiendo ingentes cantidad de dinero cómo compensación salarial, mientras sus empresas se hunden y llegan al borde del abismo de la quiebra, rescatados impunemente en el último momento por el corrupto sistema del capitalismo desenfrenado.

No por estas inquietudes he dejado de adentrarme en mi mundo de la fotografía y de la poesía. No puede negarse que cuándo el mundo rebosa los cánones de la prudencia y el sendero apunta caminos grises, el arte es la salud de la humanidad. Es también lo que con su sutileza nos hace pensar en soluciones. Nos presenta con sus metáforas y alegorías lo que no vemos a simple vista. Nos empaca el horror de la maldad y nos las ofrece con ironía. Nos hace recapacitar y volvernos más justos en nuestra valoraciones.

Tenía apenas unos días de mi llegada a Madrid –cuando leí el sugestivo artículo de Antonio Muñoz Molina, Remordimiento de los árboles, sobre la exposición del artista Miguel Ángel Blanco- luego de un extenso viaje en donde comenzó el caos de la imprudencia financiera y política y, quizás de donde provenga nuevamente la refundación de la democracia, malversada por impúdicos hombres. Durante años se conversaba en los círculos pensantes de vanguardia la inmundicia del sistema financiero actual y la maraña de este sistema en el Estado. Ambos se conjugan al unísono sin saber quién es quién, y con ello, el sistema se desarma poco a poco dejando al desnudo las mentiras del sistema y, a la vista de todos, la corrupción perpetrada a la democracia.

Miguel Ángel Molina nos presenta una exposición singular sobre árboles y que titula Árbol caído. El título conlleva una sugerencia de muerte o de la desaparición próxima. Nos presenta su obra en formato de libro o de biblioteca. Sus libros llevan fotografías o dibujos o pinturas o collage de árboles muertos donde se preserva una parte de estos árboles o de la tierra donde descansaban dócilmente sus raíces como reliquias religiosas para la posteridad y la veneración de la naturaleza. Por una parte nos muestra su belleza natural y por el otro nos muestra el ataúd de la vergüenza embellecida. Los árboles mueren como todo lo vivo pero la aceleración de la muerte de los árboles proviene de la mano sanguinaria de los hombres en busca de la riqueza extrema. La tierra se desertiza a pasos acelerados y el hambre del hombre por ocupar espacios violenta la naturaleza cercenando el pulmón del mundo.

Reconocí el impacto emocional de esta magnifica obra en mis sentimientos taciturnos. Cómo no ver que la muerte de sus árboles y los libros que acogen las virutas de sus despojos no son sino una metáfora del derrumbe del sistema social y político que hasta ahora impera en nuestras vidas. Su exuberante obra nos muestra la muerte de la naturaleza en cajas y libros que se asemejan a bellos cofres de efímeros bombones. El sistema económico colapsa y se lleva con ella a un sistema social que aún no tiene reemplazo cierto. No estamos todavía suficientemente avanzados en la profundidad de la actual crisis para pretender asomarnos a cuál es el substituto del sistema. Solo sé que el árbol ha caído y sus hojas han muerto y la euforia ha terminado.

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lunes, 10 de noviembre de 2008

Bandera estadounidense

South Beach, Florida

The American Flag

Esta semana fue elegido un hombre que colmó las esperanzas de sus compatriotas y de la población mundial, que aunque no puedan votar, las decisiones de este hombre tiene repercusiones globales. La bandera estadounidense vuelve a otear (al menos por ahora) con orgullo. Da esperanzas al mundo al ver un Estados Unidos valiente y unido que ha sabido rectificar para deslastrarse de un malvado y criminal gobierno, que fenece finalmente, y que instauró impunemente el odio y la guerra, la tortura y la corrupción, la destrucción de los derechos civiles y de la economía, la desidia a la lectura y al análisis riguroso. Solo me falta desearle lo mejor. Las esperanzas sobre este hombre tiene un alto listón. Así que depende del Sr. Barack Omaba de saber compaginar sus ofertas de lo real, sin perder la necesidad de cambiar de raíz el sistema social y económico y político de su país, e impulsar estos cambios a nivel mundial. Mucha suerte Estados Unidos pues su suerte va ligada la suerte del mundo.

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lunes, 3 de noviembre de 2008

Hoy el mundo es otro

Key Biscayne, Florida

In Another World


Hoy me despido de mi larga y extensa estadía en un lugar donde regreso años tras años. Ahora me acomodo a recibir el otoño y el invierno dejando atrás el mar, la arena, el sol, las extensas y copiosas lluvias huracanadas. Mas lo más importante que dejo es a mi recién nacida nieta con quien he pasado sus primeros tres meses de vida. Quería expresar mi dolor de dejar en la otra ribera del océano a mi recobrada juventud mental. Regresar a mis recuerdos de padre y volver a vivir la intensidad del amor filial es una oportunidad singular.

Ahora me encuentro a más de siete mil kilómetros entre este último verano lleno de alegría y de pesadumbre. La alegría de una nueva vida que colma mi corazón y el padecimiento del derrumbamiento de un sistema económico. Esa es mi esperanza y mi malestar. El mundo es así: incontrolable. Estamos en la cresta del cambio hacia un futuro impredecible y de consecuencias pertinentes a todos sin excepción. El mundo del sistema del capitalismo salvaje se deshace minuto a minuto y el ocaso de este sistema no avecina todavía cuál es su reemplazo. La tragedia del sentimiento de deriva nos empaña nuestra visión y nuestro sosiego.

Para mí ha llegado la hora de la introspección y sin dudas a contemplar una vida menos acaramelada y de más calor humano. Me arroparé en la sencillez de los libros, de la plática de menudencias y de los rigores del arte y de la política (en su más amplio espectro), del teatro y el cine, y de la honradez de la amistad. Estos valores perdidos por muchos durante estos años de lujuria de la avaricia propiciada por la ideología neoconservadora enmudecieron la sabiduría humana por las artes y la poesía. El arte se había convertido en un commodity (en donde el valor de la pieza es lo esencial) y las relaciones humanas tenían el interés del reluciente oro y la poesía era para tontos.

Ahora me siento liberado (espero el mundo también) de esta espeluznante ideología fascistizante que ha llevado al mundo al borde del precipicio. Mañana habrá tregua a este mundo y quizás allí emerja un rayo de esperanza que sustituya a esta barbarie de ideología por una donde el interés colectivo esté por encima del interés de los pocos.

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miércoles, 8 de octubre de 2008

Tubo de respiración para la crisis económica

Key Largo, Florida

Snorkel for the Economic Crisis

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viernes, 26 de septiembre de 2008

El fin del imperio y mi descubrimiento de Thoreau


Crandon Park, Florida

The End of the Empire and My Discovery of Thoreau

Ayer y anteayer han sido días y noches de turbulencias políticas y financieras, y al final de la noche, o más bien en la madrugada de hoy, es el momento del cotejo de lo ocurrido. Finalmente el país más poderoso del mundo con poderosos barcos de guerra que circundan las aguas de mares y océanos y de veloces y ágiles aviones de combate que vuelan por los extensos cielos a su libre albedrío, y que con cañones y bombas invaden países para blandir su poder, y que con palabras descalifican a quienes no acatan sus dictados, comenzó a fraccionarse y a desarmarse. Ayer noche su pueblo por primera vez empieza a descubrir la realidad de la fragilidad de su sistema económico y de la corrupción de su gobierno. Quizás no vislumbren el inexorable declinar de su país. Pero es difícil no pensar que se ha emprendido el lento y pausado declive de Estados Unidos como potencia militar y económica, así como la perdida definitiva de su potencia moral de este todavía fastuoso país.

En este torbellino de imprecisiones y de inseguridad ¿qué nos queda a la vasta e incontable mayoría de seres que no somos sino una ínfima estadística en los libros de gobiernos y de corporaciones? Nos queda la frustración del vacío de la incertidumbre. La impotencia de ser nada. Son estos momentos de humildad que mi introspección me lleva a refugiarme en lo bello: en la naturaleza. Aún así desvarío mi pensamiento para pensar en la violenta agresión que ejercen sobre el mundo estos hombres de ideología y de religiosidad dogmática y que consecuentemente han llevado a este incontenible país por el sendero de la autodestrucción. Éstos mismos hombres también se empeñan en negar que el cambio climático que recalienta la tierra sea producto del efecto invernadero que desertiza la tierra y a vitorear por el desguase de la plataforma marítima y ártica. Todo sea por unos centavos más de beneficio proveniente del violento petróleo.

Ayer estaba (y hoy también estoy) lo suficientemente agotado emocionalmente que intenté huir del imparable recorrido de los segundos y minutos de las horas en busca del sosiego, paseándome por inolvidables manglares y de transparentes bosques de ciénagas de las aguas que conviven conmigo en el crepúsculo de la mañana. El refugio que encuentro en esta naturaleza y en el silente ruido de la soledad, me invoca un mundo de tersas emociones y de perdidos delirios. Decidí (aunque sea por escasas horas), al igual que Thoreau en su Walden Pond, que mis sueños yacen en la simplicidad de la vida en naturaleza. Recuerdo un pasaje (una lucha entre una hormiga roja y una hormiga negra) en su libro Walden, que es reminiscencia al insolente espectáculo ofrecido estos últimos días por el gobierno estadounidense, al infundir nuevamente temor en la población, para imponer al congreso de su país una inmediata aprobación de un excesivo rescate económico para sus camaradas de Wall Street, a expensas de la población, y que con ello se busca además la victoria de su desfasado candidato: “I never learned which party was victorious, nor the cause of the war; but I felt for the rest of that day as if I had my feelings excited and harrowed by witnessing the struggle, the ferocity and carnage, of a human battle before my door.”

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